Ningún lugar en Bogotá representa la historia de esta ciudad como La Candelaria. Allí se reúne el pasado y el presente de una forma tan particular que todos los rolos sienten una extraña fascinación por sus calles, sus casas y sus balcones. Todos han pasado alguna vez por ahí con sus familias o sus amigos o sus parejas, tomados de las manos, mientras los invade un sentimiento de nostalgia y orgullo que es difícil de ocultar.
La Candelaria es conocida por ser el primer barrio bogotano y les permite a los visitantes viajar en el tiempo para ver cómo era la capital de Colombia hace unos siglos. El lugar, además, tiene un estilo hermoso de decoración antiguo, colonial, barroco, que se fusiona con esa vitalidad del arte callejero que le ha dado fama al movimiento hípster de los últimos años. Se ven muchos por la zona.
Es lo que puedes ver en zonas como el popular Callejón de Embudo, un espacio medio moderno y medio hippie, que vive su propio ritmo, lleno de grafitis y de pequeñas tiendas en las que podrás comprar desde artesanías hasta tomar chicha (dale suave con esta bebida que cuando menos pienses puedes estar borracho).
Pero cuando hablamos de historia en La Candelaria estamos hablando de verdaderas raíces que datan de más de cinco siglos de antigüedad. Algunas de sus calles se remontan a los primeros trazos que se hicieron en la zona en el siglo XVI y se mezclan con la historia independentista del siglo XIX cuando Simón Bolívar transitó por esos mismos pasadizos para garantizar la libertad de Colombia.
La atmósfera cultural de La Candelaria se mantiene activa y es uno de los principales sitios de visita por parte de los turistas.
Acá te hacemos una reseña completa del lugar para que disfrutes aún más cuando lo visites.

Historia viva

La Candelaria ha atravesado grandes cambios en los últimos cinco siglos, pero se mantiene el espíritu que le dio forma como primer barrio capitalino.
Bogotá fue fundada en 1538 por Gonzalo Jiménez de Quesada en el lugar conocido hoy como El Chorro de Quevedo. En los años siguientes, el pequeño poblado empezó a crecer hacia lo que hoy es la Plaza de Bolívar. Es decir que no mentimos si decimos que fue La Candelaria la primera pequeña capital de lo que ahora conocemos como Colombia.
Pero la mayor fuerza de La Candelaria llegaría con los días de lucha por la independencia del Imperio Español, a inicios del siglo XIX, cuando Simón Bolívar emancipó a toda una sociedad para que nacieran muchas de las nuevas naciones que hoy hacer parte de la Latinoamérica andina. Países como Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Perú y Venezuela tienen a Bolívar como padre de sus patrias.
Es por eso que cerca de La Candelaria, en el Parque Simón Bolívar, hay una estatua del Libertador que fue puesta en 1846.

¿Cómo se llega a La Candelaria?

Después de aterrizar en tu magnífico vuelo con Viva Air en el aeropuerto El Dorado puedes irte directamente a La Candelaria en Transmilenio, el sistema de buses articulados de la capital.
Es muy probable que tu destino, sea hotel u hostal, este cerca del sector, muy céntrico y económico para lo que puedes encontrar en la capital colombiana.
El bus que tu necesitas es el número 16-14 aeropuerto que es la conexión gratuita hacia la estación El Dorado. Allí podrás tomar los articulados que te pueden dejar en las paradas del Museo del Oro o en Las Aguas. Pregunta a cualquier bogotano cómo llegar desde ahí a La Candelaria, que está a solo unos pasos.
No sobra decir que si tienes unos pesos de más puedes pedir un taxi o conectarte a Uber, que funciona muy bien en Colombia. Tampoco son tan caros.
Via Air Tip: Te ofrecemos un servicio de renta de carros que puedes reservar desde nuestra web. Dale click aquí para más información.

La buena comida:

Para babearse

Si lo que quieres es probar platos auténticamente colombianos -y bogotanos- La Candelaria es una excelente opción que va más allá de los restaurantes típicos y las ofertas a veces un poco formales y turísticas.
En las calles de este barrio increíble puedes probar lo más exquisito de la comida de este país. Desde el ajiaco hasta el tamal, desde la bandeja paisa, hasta la lechona. Comidas que no se pueden describir acá por más que intentemos y que tendrás que probar y saborear por ti mismo. Es una delicia que incluso a nosotros nos hace dar hambre y antojarnos mientras escribimos.

Viva Air Tip: Un imperdible de La Candelaria, cuando vayas a comer, son las frutas y sus jugos. No te los puedes perder. Además, el centro de Bogotá está lleno de grandes restaurantes y de zonas en las que puedes hacer un picnic para disfrutar la zona más histórica de la capital.

Hoteles y hostales:

Busca con detenimiento, no te afanes.

La Candelaria tiene muchos hoteles y hostales en los que te puedes quedar si tu pasión es conocer el centro histórico de Bogotá. Es una zona increíble que además te permite recorrer los mejores lugares a pie sin necesidad de taxis o buses. Una noche en La Candelaria es una experiencia mágica.

Viva Air Tip: Si lo que quieres es conocer más de la historia de la zona y de Colombia en general te recomendamos de todo corazón que te quedes en un hostal. Así puedes conversar con gente que te va a dar una mano y te va a narrar, con todo el gusto, lo que es este país, sus oportunidades y por qué son tan cálidos con los turistas. Obvio, además te vas a conocer con otros turistas y si te gusta la rumba, mejor aún.

Seguridad:

No puedes dar papaya

En Colombia la gente dice que el onceavo mandamiento es “no dar papaya”, es decir no ponérsela fácil a los que se quieren aprovechar de ti. No ser confiado, aunque tampoco excesivamente prevenido.
Como cualquier barrio de una gran ciudad del mundo, La Candelaria tiene algunos sectores que pueden ser peligrosos en la noche si no vas acompañado. Es importante que siempre preguntes cuáles son las mejores zonas para caminar, para comer y para buscar hotel. Es importante también que mantengas tus pertenencias siempre contigo porque no faltará el ladrón que se quiera aprovechar de tu descuido de turista. Sin embargo, la zona cuenta con una estación de policía (siempre carga un mapa y un número de taxis por si te pierdes) y la amabilidad de la gente te servirá para que estés protegido. Eso sí: ¡“no vayas a dar papaya”!

¡No esperes más para tu próximo viaje!