Descansar de verdad es meter los pies en la arena. Sentir la playa. Disfrutar del sol. Y cuando tus parceros te dicen “Miami” eso es en lo primero que piensas. En Miami Beach. En vestidos de baño y cocteles y gente haciendo ejercicio y patinando por Ocean Drive.
Pero, aunque parezca increíble, Miami es mucho más que eso. Y como sabemos que quieres más emoción y adrenalina, en Viva Air te hemos hecho esta lista sobre diez cosas cool o chéveres para hacer en las calles más coloridas que verás en tu vida.
No tienes de que preocuparte, no es necesario que vayas al hotel a cambiarte. En algunos de estos lugares incluso puedes seguir con tu vestido de baño y no tienes que quitarte las gafas oscuras:

1. Stiltsville

A tan solo unos cientos de metros de la famosa Biscayne Bay hay un grupito de casas flotando en el mar que resultan perfectas para chicanear en Instagram. Se llama Stiltsville, una colección de cabañitas en aguas poco profundas, sostenidas por troncos de madera y pilotes de concreto.
Pero eso no es lo mejor. Atento a esto: el sitio fue construido durante los años de la prohibición, cuando el trago era ilegal en todo Estados Unidos, así que la idea de sus primeros dueños era usar el lugar como bodegas de alcohol y guarida para todos los que querían desafiar la ley jugando cartas y ruleta.
Pero la fiesta le pasó factura. El lugar parecía maldito. Se incendió un par de veces e incluso un par de huracanes le pasaron por encima. Hasta que fue rescatado para que todos podamos darle un vistazo como parte del Biscayne National Park, del que ahora hace parte. Puedes llegar en barco, con algunos tours que se ofrecen en la ciudad, o quizá con tu propia lancha, si es que tienes el permiso requerido para llegar a alguno de sus muelles.

2. The World Erotic Museum

Bueno, acá la cosa se pone un poco hot, y no únicamente por el sol brillante. El World Erotic Museum es la mayor muestra pública de arte erótico del mundo. Una verdadera locura con más de cuatro mil obras internacionales que van desde 300 años antes de Cristo hasta nuestros días. Si quieres entender cómo es que el sexo mueve al mundo, este es el lugar.
Obvio no te aparezcas por aquí con niños. A ellos déjales la visita a Sea World y los parques de Disney. Este es un plan de adultos. Y recuerda, es un museo serio que tiene obras de arte excepcionales, aunque la temática no sea la tradicional.

3. Coral Castle

Otra historia de locos. Se dice que este castillo fue tallado en (ojo al dato…) ¡1.100 toneladas de piedra caliza monolítica!
Como no podría ser de otra forma lo hizo un hombre despechado, herido hasta los huesos por un amor no correspondido. Su nombre era Edward Leedskalnin, un tipo bajito, de no más de 1,60 metros de estatura y 55 kilos que, deprimido porque su novia lo dejó plantado en el altar, decidió transformar su dolor en un castillo inigualable.

Pero el cuento no para ahí. El mismo Leedskalnin, hasta días antes de morir, le daba un recorrido por el castillo a los visitantes que quedaban maravillados con el detalle del monumento.
Un día, sin mucho preámbulo, avisó que iba al médico por un dolor de estómago. Nunca más volvió a su coral. Murió horas más tarde por un cáncer que le aquejaba y del que jamás emitió la más pequeña queja.

4. Neptune Memorial Reef

Sigamos con corales, pero esta vez hundidos en la profundidad de las grandes bahías de Florida. Este es el Neptune Memorial, el arrecife más grande que la humanidad haya creado jamás. O al menos del que tengamos historia. Tiene entrada, como si se tratara de un palacio con paredes de agua. Dos leones tallados dan la bienvenida a esta especie de “ciudad perdida” que está 12 metros bajo la superficie.
Al principio lo llamaron Atlantis Memorial Reef, y fue creado como un cementerio submarino que poco a poco dio paso a un coral artificial. Pero cuando decimos cementerio, estamos hablando de uno con tumbas de verdad. = 0.
Una de sus tumbas más famosas es la del buceador de naufragios, Bert Kilbride que aún es reconocido por el libro de los Guinness Records como el buzo más viejo del mundo, pues llegó a su cumpleaños número 90. Cuando murió pidió que lo enterraran en este lugar. Está muy cerquita de los leones, por si quieres darle un saludo que llegue al más allá.

5. Nadar en la Venetian Swimming Pool

Volvamos un poco al relax. Piscina and cocteles. Y esta es LA PISCINA. La Venetian Pool en Coral Gables, está justo afuera de Miami, pero solo con llegar te sentirás en Europa. En Venecia quizá. Mucho glamour y mucha diversión. Es una de las atracciones turísticas más frecuentadas por los visitantes cada año y se pasa tan bien allí que los locales también van mucho, sobretodo los fines de semana. Así que si quieres tomarte unos mojitos sin distracción, sin mucha gritería alrededor, lo mejor que puedes hacer es pasarte por allí entre semana.

Es inmensa y es posible que cuando entrés en sus aguas cristalinas no te quieras salir de ella. Que te lleven el trago hasta donde estés. Es posible. Solo hay que levantar la mano y pedirlo. Si eres más de quedarte con los tenis puestos, puedes también disfrutar de un increíble paisaje tropical que rodea todo el lugar.

6. Salva el mundo de un apocalipsis zombi

Como si estuvieras dentro de un capítulo de The Walking Dead. Zombies por todos lados. Eso es lo que te ofrece Fox in a Box Miami que despliega todo un número de experiencias de primera mano con juegos que duran 60 minutos de adrenalina y gritos.

El más reconocido de estas aventuras es el apocalípsis zombi. Es un súper plan si vas acompañado con un grupo grande y quieren reír mientras lloran del susto y recuerdan lo que le ha pasado a los protagonistas de cada película de muertos vivientes. En la pantalla grande esas historias siempre terminan mal, pero acá, seguramente, el efecto va a ser todo lo contrario: corazón acelerado y mucha diversión.

Si prefieres algo más intelectual, un poco más nerd, está una experiencia ganadora del premio The Great Escape Room, para los fanáticos de los videojuegos y los rompecabezas mentales. Es una buena idea, no todo puede ser sol y rumba.

7. Paracaidismo al aire libre o bajo techo

Cierra los ojos e imagina esto: la puerta de la avioneta en la que viajas se abre, apenas tienes un par de milisegundos para pensar y, cuando menos te lo esperas, caes al vacío desde cuatro kilómetros de altura. Abajo está Miami. La gente de compras, tomando sol, manejando sus descapotables, mientras caes a una velocidad impensable. Luego, se abre el paracaídas. La vista es increíble. Puedes observar los Everglades, las pequeñas parcelas lejos de la playa y lejano, el mar azul.
Es un plan para valientes. Requiere clases y mucha confianza en tu instructor, que te acompañará en todo el proceso. Ahora, si prefieres algo más suave, pero también con la hermosa sensación de vacío en el estómago puedes ir a iFLY. Allí puedes experimentar la sensación de caída libre bajo techo y mucho más cerca del suelo. Es una empresa que se especializa en recrear la experiencia del paracaidismo con la seguridad que te da estar rodeado de paredes y un piso cercano.

8. Pasea en bicicleta cerca de los caimanes en Shark Valley

¡Hello caimanes! Jajajaja. Tranquilo, no pasará nada si los saludas amablemente. Menos si vas en un paseo increíble en bicicleta por un camino de 24 kilómetros al interior del Parque Nacional de los Everglades, un lugar muy reconocido por ciclistas, corredores y excursionistas, debidamente protegido.
Sin embargo, no es raro que salga a visitarte uno de los animales que hacen famoso a este estado de la Unión. Pero en Florida todo el mundo está relajado, incluso ellos. Pasan caminando, como quien no quiere la cosa, perezosos y tomando sol. Así que disfruta de su presencia (no hagas tonterías obviamente) y recuerda que es su casa así que dales un gesto de amistad a lo lejos y sigue tu camino. Igual hay que estar siempre alerta.

9. Relájate en un bar de hielo en Miami Beach

¿Cómo te podemos explicar que, para lo que sigues, te tienes que poner un saquito y una bufanda? ¿Crees que ha sido suficiente sol? ¿Qué quieres bajar un cambio y relajarte sin bronceador? Bueno, este es el lugar.

Drinkhouse Fire & Ice es el primer y único bar de hielo de Miami, aunque es tan exitoso que puede que alguien esté interesado en copiarlo. Por nosotros, ve siempre a este, que es el original. Todo el lugar está hecho en bloques inmensos de hielo y su temperatura siempre está -5 grados centígrados.

Supongamos que te animas a ir pero estás en ropa playera y no hay sacos en lo que llevaste en la maleta para disfrutar de Miami. No te preocupes. A la entrada te van a dar largos abrigos de piel (soooo chic) y guantes para que estés caliente mientras tomas en vasos hechos también con hielo.

10. Experimenta un poco de Cuba en la Pequeña Habana

Y con esta vamos cerrando. Si es que los nueve sitios anteriores no te bastan o ya fuiste a ellos y quieres más, pues acá te damos más. Solo pide.
Nuestra décima recomendación es la Pequeña Habana, la capital cultural de los cubanoamericanos en Miami. Y realmente es como viajar a la isla, con toda su música maravillosa, con sus comidas exquisitas, con su amabilidad, con su acento irrepetible. Con los habanos y su maravilloso olor mundialmente famoso.

Allí también se celebra el festival anual de la Calle Ocho y, si coincide tu visita con esa fecha, agárrate fino, porque ahí sí la diversión es a otro nivel. Con comparsas, música y tragos, ese festival es el testimonio del sueño americano de muchos isleños que persiguieron la idea de otra vida en la Florida y ahora lo celebran, siempre recordando de dónde vienen y cuáles son sus raíces.

¡No esperes más para tu próximo viaje!